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domingo, 8 de enero de 2012

DELIRIO QUE ESTREMECE POR UN PAR DE HUEVOS

Delirio que estremece por un par de huevos

Por Dra. Sandra Peniche Quintal

Quiero enviarles mis felicitaciones a todas aquellas personas que lograron vivir sin ser esclavas de la mercadotecnia, de la moda, de las adicciones. También quiero felicitar a quienes sobrevivieron a tanta tontería de los políticos locales, nacionales y extranjeros, porque ya casi obtienen un doctorado en resistencia pacífica para no morir de inanición o encono (lea bien por favor, encono, que quiere decir molestia, malestar, rabia, enojo, coraje; y, no tiene ninguna connotación sexual ni me equivoqué de letra).
Escribo estas líneas porque, pasados los días, he visto con asombro que existe una gran confusión con los términos que designan a los órganos sexuales masculinos. Por eso mismo, quiero invitarlos a que cuando La Feria del Penetón llegue por sus lugares, acudan prestos porque van a aprender muchísimo, tanto, tanto, como van a divertirse y gozar en la más apropiada familiaridad y convivencia amigable y repetuosa. Pero, le voy a dar un adelanto.
Los órganos sexuales y reproductores masculinos se encuentran por arriba del nivel que los hombres llaman “medir el agua a los camotes”, donde termina el abdomen y empiezan los muslos, en la zona conocida científicamente como cara anterior de la pelvis (acuérdese de Elvis que la movía increíblemente). Consta de un órgano urinario y sexual llamado pene que tanto hombres como mujeres le dicen de múltiples maneras como pollo o pollito según la edad y no necesariamente al tamaño, pizarrín, pito, pitito o pitote; también le dicen pichón, chorizo, longaniza, moronga, morcilla o tripa, plátano, pepino, pistola, daga, víbora; flauta, flautín, etc., etc. Como usted podrá ver, los sinónimos de pene son incontables y supongo que se preguntará ¿por qué? Bien, pues cuando a algo se le dan tantísimos nombres, quiere decir que necesitan ocultar la levedad de esa cosa y se inventa y construye una mitología a su alrededor, que puede ser positiva o negativa, pero que por lo general, oculta el significado y función verdadera. El pene es entonces un simple órgano que el 99% del tiempo les sirve a los hombres para vaciar la vejiga urinaria y el resto del tiempo, si el hombre es afortunado, lo utiliza para el placer sexual propio y para contribuir al placer sexual de la pareja, sea hombre o mujer. Este órgano sexual, algunos hombres que han destruido su esencia humana, lo usan para agredir, para producir daño físico y psíquico, porque es la representación de su desprecio por sí mismo y por los otros u otras. Otro grupillo de hombres lo emplea como representación de poder y dominio, porque por definición, esos hombres son lo que le sobra al pene. En esos casos, el pene les cobra la factura porque mucho más temprano que tarde, el pene ya no lo pueden mostrar como signo de poderío ya que se ha escondido, se ha reblandecido irremediablemente y luego apenas si pueden pasar algunas gotas de orina. Ni duda cabe que el tiempo, pone a cada quien en su lugar.
Por debajo del pene se observa el escroto conteniendo los testículos, mismos que se sienten pero están bien cubiertitos por esa piel que en las primeras etapas de la vida luce rugosa, ya que su función es salvaguardar la función reproductiva masculina. Los testículos, también llamados huevos por su forma, están por fuera del cuerpo porque el escroto se encarga de alejarlos del cuerpo cuando hay mucho calor y de pegarlos a la pelvis cuando hay frío para que se mantenga una temperatura constante y literalmente no entren en cocción. Cuando el escroto falla en su función, o cuando no lo dejan realizarla debido a que se ponen trusas o shorts de licra o diferentes plásticos, la temperatura en los testículos sube y daña la espermatogénesis o producción de espermatozoides. Así que quienes piensen en tener descendencia, cuiden sus testículos y usen prendas de algodón.
Espero que con esta explicación usted sepa diferenciar el pene de los testículos como un principio básico y ni se le ocurra pensar en las definiciones que le han endilgado a estos órganos como que son nobles????, que son el asiento de la masculinidad ¿?????!!!!, que ahí reside la hombría ¿¿¿¿????zzzz!!!, porque nada de ello es cierto, a menos, repito, que los hombres se definan a sí mismos como lo que le sobra al pene. Porque la nobleza únicamente se cultiva en los pensamientos, sentimientos y acciones concomitantes de los seres humanos que se han construido como personas; la masculinidad y la hombría, nada tienen que ver con el pene ni los testículos, porque si así fuera, entonces habría que instruir al INEGI que añada una categoría más para saber quiénes antes de los 40 años o después, ya han perdido la masculinidad y la hombría.
Pero ¿a qué viene todo esto? Pues viene a colación de la gran movilización y custodia de un par de testículos, de un par de huevos, que fueron separados del cuerpo por su propio dueño.
Importa tanto el hombre, que primero se ve rodeado de policías y luego le llega el auxilio médico. Hasta ahora no sabemos si sus testículos los resguardaron en una charola con agua helada o hielo, si los pusieron en un recipiente de plástico en la nevera, si los frieron o se los comió el gato o se los van a reimplantar. No sabemos si de manera heroica llegó un helicóptero, se posó encima de la casa de este individuo, bajaron la escalerilla, descendió el comando de rescate y se llevaron a algún lugar secreto a estos santos testículos y si el hombre fue trasladado en burro o ambulancia.
Cuando alguien se emascula, o sea, se quita los testículos, lo primero que se tiene que hacer es atender a esa persona, parar el sangrado mientras le restituyen líquidos y en su caso sangre, suturan o costuran la herida, y eso en cualquier poblado lo saben porque capan a los cochinitos, chivos y carneros y saben muy bien cómo hacerlo, a manera de primeros auxilios. Capar o emascular no tiene que ver con hombría ni masculinidad, y cuando se emascula, extirpa o capan, son los testículos los que se quitan y NO el pene.
Lo que este hombre necesita es atención médica integral. Necesita ser atendido de sus lesiones y requiere valoración psiquiátrica para descartar padecimientos como la esquizofrenia o la disforia de género, para empezar. El Dr. Baquedano podría contribuir al conocimiento de este tipo de patología para que mejoremos nuestra educación en salud mental, así que le hago de la manera más atenta, la solicitud formal.
Ni cocodrilos que coman penes ni gatos que coman testículos. Si hubiera sido una mujer la que se los cortara, le aseguro que los testículos estarían acompañados del pene. Más salud y menos historietas.

shssr@hotmail.com
PUBLICADA EN PORESTO, SECCION CIUDAD EL 8 DE ENERO DE 2012. www.poresto.net