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sábado, 30 de octubre de 2010

EXIGENCIA FEMINISTA A LA CAMARA X FEMINICIDIOS

Ciudad de México, 29 de Octubre, 2010



Dip. Teresa Inchaustegui Romero
Presidenta de la Comisión Especial
“Para Conocer y dar Seguimiento Puntual
y Exhaustivo a las Acciones que han emprendido
las autoridades competentes en Relación a los
Feminicidios Registrados en México”.
LXI Legislatura
P R E S E N T E


Las sucesivas matanzas sucedidas esta semana en el país son un claro signo de la crisis social y política que se ha agudizado con la guerra contra el narcotráfico. Grupos de hombres armados matan impunemente a hombres, jóvenes y mujeres.

Ciudad Juárez como han señalado organismos defensores de los derechos humanos y de las mujeres es ya una zona de guerra sin reglas de guerra ni la mínima protección necesaria para la población . En la guerra, mueren muchos pero las mujeres y niñas son particularmente vulnerables. Ya se han denunciado violaciones tumultuarias en Ciudad Juárez y ayer se dio una masacre de trabajadoras de la maquila. Es intolerable que esto suceda sin que haya una inmediata respuesta de las autoridades.

Desde hace ya más de 7 años funcionan en distintos niveles de gobierno instancias encargadas de "prevenir, sancionar, erradicar la violencia contra las mujeres" en Ciudad Juárez (primero) y en el resto del país. Mucho se ha dicho y mucho se ha gastado y poco o nada se ha logrado. Actualmente existen por lo menos dos instancias que deben ocuparse de este problema: la CONAVIM y la FEVIMTRA. Asimismo, en Ciudad Juárez, Chihuahua y el resto del país, están encargadas de prevenir, sancionar el delito procuradurías, policías y cuerpos del "orden". Al parecer han sido incapaces de prever y prevenir actos como la masacre de trabajadoras y desde luego no han mostrado estar planeando algún programa de política integral. En algunos casos se siguen haciendo diagnósticos como si no existieran ya estudios serios sobre la violencia en Ciudad Juárez y otras regiones.

No es hora de lamentaciones y condenas inútiles ni de nuevas iniciativas en papel, es hora de acciones concretas en defensa de la vida de las mujeres y niñas de Ciudad Juárez y de sus familias. El gobierno federal, estatal y municipal DEBEN cumplir con sus obligaciones y garantizar los derechos humanos de las mujeres y sus vidas.

Nuestras organizaciones expresan su solidaridad y acompañamos en su tristeza a las y los familiares de las mujeres trabajadoras de las maquiladoras, víctimas de esta guerra.

Dado su trabajo de seguimiento al feminicidio (que ha continuado) en Ciudad Juárez, le solicitamos que como representante ciudadana, la Comisión que usted dignamente preside:

1.Exija a la Procuraduría de Chihuahua una investigación a fondo de la masacre, con el compromiso de no recurrir a chivos expiatorios como ha sucedido antes. Las investigaciones deberán ser realizadas con profesionalismo y con pruebas científicas e indudables que permitan dar certidumbre a la ciudadanía y sancionar a los verdaderos asesinos.


2.Exigir a la PGR, CISEN, SSP, SEDENA que presenten un plan concreto de protección a la población civil, en particular a las mujeres. Este deberá incluir o coordinarse con un plan emergente de apoyo psicológico y físico de la Secretaría de Salud, Instituto Mexicano del Seguro Social, etcétera.

3. Se investigue a fondo las violaciones de derechos humanos por parte de las fuerzas policíacas y las fuerzas armadas y que deben castigarse.

4.Convocar de inmediato a las encargadas de CONAVIM y FEVIMTRA en audiencias publicas para que rindan cuentas de sus acciones. En su caso, urgirlas a establecer en un plazo máximo de un mes acciones concretas que cuenten con el acuerdo de las organizaciones de defensa de las mujeres que desde hace años trabajan en Ciudad Juárez. En caso de que estas instancias no puedan cumplir con su cometido, sería útil que se evaluara si deben seguirse gastando en ellas recursos públicos.

5.Solicitar de inmediato la colaboración de la Organización de las Naciones Unidas con el envío de una relatora especial que contribuya a darle al problema la relevancia que tiene.

6. Evaluar en conjunto con las organizaciones de Ciudad Juárez, académicos y especialistas en violencia y en conflictos de guerra la petición de envío de fuerzas de la Organización de Naciones Unidas a Ciudad Juárez.

7. Solicitar a la SEP un informe de las acciones que ha puesto en marcha a partir de la iniciativa "Todos somos Juárez" e instar a esta Secretaría a garantizar un incremento de instalaciones y programas educativos en los próximos 26 meses, de modo que los jóvenes tengan opciones reales de educación.


Todas las medidas que se tomen han de acordarse con las organizaciones de Ciudad Juárez y Chihuahua. Han hecho ya denuncias y peticiones concretas con las que nos solidarizamos.

Organizaciones y personas integrantes del Grupo Derecho a Decidir.

Lucía Melgar; Elsa Conde; Marta Tagle Martínez; Nadia Sierra; Julia Escalante; Angélica Nadurille; Lesley Alexia Ramírez; Karla Ramírez; Edith Mariela Castro Flores; Julieta Hernández Camargo; Ana Lidia Murillo Camacho; Mónica Jasis; Teresa Shields; Francisco Malagamba; Mariana Winocur; Tania Robledo Banda; María Eugenia Romero, Sandra Peniche; Verónica Cruz; Lucía Lagunes Huerta; Susana Lerner; Rocío García Olmedo.

AQUESEX, AC - Querétaro; Mujeres por una Binacionalidad Digna, AC - Zacatecas; Colectiva Ciudad y Género, AC; Ipas México, AC; Sí hay mujeres en Durango, AC; Grupo Feminista 8 de Marzo, AC; Asociación Sinaloense de Universitarias, AC; Centro Mujeres, AC; Centro Mujeres Graciela Hierro, AC; Programa de Jóvenes en Acción-BCS; Grupo de Información en Reproducción Elegida, AC (GIRE); APIS Fundación para la Equidad, AC; Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia, AC; Servicios Humanitarios en Salud Sexual y Reproductiva, AC; Centro Las Libres de Información en Salud Sexual -Región Centro, AC; Católicas por el Derecho a Decidir, AC; Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio – OCNF; Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, AC.

jueves, 28 de octubre de 2010

DECLARACION del Encuentro de DEFENSORAS de DH en México

Encuentro Nacional de Defensoras de Derechos Humanos en México
14-16 de octubre de 2010
Ciudad de México
Nosotras, más de sesenta defensoras de derechos humanos provenientes de veinte estados de la República Mexicana, de diversos sectores y movimientos sociales DECLARAMOS: Que nuestro trabajo y compromiso con los derechos humanos sostiene, amplía y reconstruye la democracia, el estado de derecho y desarrolla oportunidades de vida digna para toda la sociedad. De manera particular, nuestra acción favorece la libertad, el acceso a la justicia, a la ciudadanía y la no discriminación de las mujeres. Por lo tanto, el Estado, la sociedad, el movimiento de derechos humanos y nuestras propias organizaciones, tienen que comprometerse con el reconocimiento, fortalecimiento y apoyo de nuestro aporte como defensoras de derechos humanos.
Que enfrentamos un Estado fallido que ha renunciado a su obligación de garantizar los derechos de la población y que de forma reiterada utiliza a las instituciones y recursos públicos para atacar, criminalizar y vulnerar la labor de las personas que defendemos los derechos humanos. En este contexto, han limitado el ejercicio de nuestra ciudadanía y agravado la cultura de machismo, misoginia y discriminación contra las mujeres la debilidad de la democracia y el estado de derecho, la impunidad y la corrupción, la agudización de la violencia contra las mujeres, la vulneración del carácter laico del Estado, las violaciones a los derechos humanos ocurridas desde la participación del Ejército en tareas de seguridad pública y la protección de intereses privados que violan derechos económicos sociales y culturales, entre otras cosas.
Que han aumentado el riesgo y los ataques contra las defensoras de derechos humanos de todo el país, siendo particularmente preocupante la situación de las defensoras en estados de la república como Chihuahua, Monterrey, Oaxaca, Chiapas y Guerrero; así como los reiterados y crecientes ataques contra defensoras de derechos humanos que denuncian casos de feminicidio, que dirigen y trabajan en los centros de refugio para mujeres que sufren violencia, que denuncian violaciones a derechos humanos por parte del ejército, que defienden la autonomía reproductiva de las mujeres, que defienden a las familiares de personas detenidas, perseguidas y desaparecidas por motivos políticos; las agresiones a periodistas, a defensoras indígenas y a activistas de la comunidad Lésbico, Gay Bisexual, Transexual y Transgénero.
Amenazas, allanamientos, difamación, violencia y tortura sexual, persecución judicial, ataques a nuestras familias, asesinato y ejecuciones extrajudiciales, son algunas de las formas en las que somos atacadas tanto por nuestro género, como por la labor que realizamos en la promoción y defensa de los derechos humanos. Estas agresiones provienen tanto de las autoridades federales y locales de los tres poderes del estado, como
por parte de particulares y poderes fácticos que operan con la tolerancia o complicidad de las autoridades, tales como las redes de trata de mujeres y niñas, el narcotráfico, las empresas trasnacionales, las jerarquías religiosas y los grupos conservadores, los grupos paramilitares y los caciques locales.
El nivel de impunidad en el que permanecen los casos de agresión en contra nuestra es alarmante y sostiene la cultura de violencia contra las defensoras de derechos humanos. Frente a ello resulta urgente que el Estado mexicano asuma su responsabilidad de asegurar la seguridad, protección y apoyo a las defensoras. Ello implica investigar y sancionar judicialmente a los responsables de las amenazas, actos de hostigamiento o atentados de los cuales hemos sido víctimas en tanto defensoras de derechos humanos. La sociedad por su parte y particularmente el movimiento de derechos humanos y nuestras propias organizaciones deben mejorar las condiciones en las que las defensoras realizamos nuestro trabajo, asegurando los recursos y apoyo necesario.
La gravedad de los ataques, y el alto riesgo en que desarrollamos nuestra labor ha llevado a decenas de defensoras a solicitar medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Sin embargo estas medidas, a pesar de haber sido aceptadas por el gobierno mexicano, son deficientemente implementadas. Las autoridades que deben garantizar su aplicación imponen una burocracia excesiva e innecesaria, tienen poca coordinación entre las instancias federales y locales responsables, poco toman en cuenta nuestras necesidades específicas de protección y muchas veces obstaculizan su aplicación propiciando el desgaste y aumentando la vulnerabilidad de las defensoras. Denunciamos que a este Encuentro no pudo llegar nuestra compañera Margarita Guadalupe Martínez de la organización Enlace, Comunicación y Capacitación, A.C (Chiapas), quien cuenta con medidas cautelares desde marzo de este año, porque el Estado Mexicano no le garantizó la protección hasta la Ciudad de México.
El Estado mexicano debe respetar sus obligaciones en materia de protección a defensoras y derechos humanos de las mujeres. Ello implica dar cabal cumplimiento a las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos sobre feminicidio en Ciudad Juárez y sobre la violación de mujeres indígenas por parte de militares en el estado de Guerrero. Cumplir con las observaciones del Comité de la CEDAW en materia de interrupción voluntaria del embarazo, que llevarían a eliminar cualquier normativa que limite el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo. Modificar la legislación actual para que sea la Jurisdicción civil la única competente para investigar, juzgar y sancionar a los militares que cometan violaciones a los derechos humanos y a las libertades fundamentales.
Las defensoras de derechos humanos en México somos un motor de transformación de la sociedad y una esperanza para el pleno ejercicio de los derechos y libertades fundamentales de todas y todos.
SUMEMOS TODAS LAS VOCES PARA RECONOCER Y PROTEGER EL QUEHACER Y LUCHAS DE LAS DEFENSORAS DE DERECHOS HUMANOS EN MÉXICO
JUSTICIA, VERDAD Y REPARACIÓN INTEGRAL POR LOS ASESINATOS DE LAS DEFENSORAS DIGNA OCHOA, GRISELDA TIRADO, BETY CARIÑO Y JOSEFINA REYES
ATENTAMENTE
Laura Gutiérrez (MUGAC, Baja California, Tecate), Silvia Vázquez Camacho (Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos A.C., Baja California, Tijuana), Blanca Mesina (Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de los Derechos Humanos A.C., Baja California, Tijuana), Blanca Isabel Martínez Bustos (Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios A.C., Coahuila, Saltillo), María Luisa García Andrade (Nuestras Hijas de Regreso a Casa A.C, Chihuahua, Ciudad Juárez), Ileana Espinoza (Red Mesa de Mujeres Chihuahua, Ciudad Juárez), Verónica Corchado (Pacto por la Cultura, Chihuahua, Ciudad Juárez), Imelda Marrufo (Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez A.C., Chihuahua, Ciudad Juárez), Emilia González (Comisión de Solidaridad y Defensa de los Derechos Humanos, A. C., Chihuahua, Ciudad Juárez), Lucha Castro Rodríguez (Centro de Derechos de las Mujeres A.C. Chihuahua, Ciudad Juárez), Martha Graciela Ramos Carrasco (Mujeres por México en Chihuahua A.C., Chihuahua, Ciudad Juárez), Margarita Guadalupe Martínez Martínez (ENLACE, Comunicación y Capacitación, A.C., Chiapas), Martha Figueroa (Grupo de mujeres de San Cristóbal de las Casas A.C., Chiapas, San Cristobal), Diana Damián (Municipio Autónomo Zapatista, Chiapas), Ana Karen López Quintana (Tamaulipas Diversidad y VIHDA Trans A.C., Tamaulipas, Tampico), Alicia Leal Puertas (Alternativas Pacíficas A.C., Nuevo León, Monterrey), Consuelo Morales (Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C., Nuevo León, Monterrey), Angélica Araceli Reveles Soto (CLADEM-México, Jalisco, Guadalajara), Guadalupe López García (Lesbianas en Patlatonalli A. C., Jalisco, Guadalajara), Dora Ávila (Centro para los derechos de la Mujer Nääxwiin, Red Nacional de Promotoras y Asesoras Rurales, Oaxaca, Matías Romero), Beatriz Teresa Casas Arellanes (BARCA, Oaxaca), Emelia Ortiz García (Campaña “Si no están ellas no estamos todas”, Oaxaca, Región Triqui), Beatriz Hernández (Círculo Profesional para la Formación con Equidad de Género ¡Ndudxa Ndandi!, Oaxaca, Tlaxiaco), Edita Alavez Ruiz (UNOSJO, Mujeres Organizadas Yuubani, Oaxaca, Guelatao), Ana María Hernández (Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, Oaxaca), Theres Hoechli (Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, Oaxaca), Yessica Maya Sánchez (Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad Oaxaca, Oaxaca), Nadia Altamirano Díaz (Comunicación e Información de la Mujer AC., Oaxaca), Leticia Burgos (Red Feminista Sonorense, Sonora, Ciudad Obregón), Sandra Peniche (Servicios Humanitarios en Salud Sexual y Reproductiva, Yucatán, Mérida), Espinoza Núñez (Zacatecas), Nora Isabel Bucio Nava (Comunicación e Información de la Mujer AC., Morelos, Cuernavaca), María del María del Montserrat Díaz (Colectivo Feminista de Xalapa A.C., Veracruz, Xalapa), Ofelia Cesareo Sánchez (Coordinadora Guerrense de Mujeres Indígenas y Afromexicana, Guerrero, Chilpancingo), Silvia Castillo Salgado (Instituto Guerrerense de Derechos Humanos A.C., Guerrero, Chilpancingo), Obtilia Eugenio Manuel (OPIM, Guerrero), Andrea Eugenio Manuel (OPIM, Guerrero), Soledad Eugenio (OPIM, Guerrero), Cristina Hardaga Fernández (Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Guerrero, Tlapa), Carolina Cantú (Coordinadora Guerrense de Mujeres Indígenas y Afromexicanas, Guerrero, Tlacopa), Georgina Vargas Vera (Centro de Derechos Humanos Victoria Díez A.C. Guanajuato, León), Verónica Cruz (Las Libres A.C. Guanajuato, León), María Trinidad Ramirez (Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, Estado de México, San Salvador Atenco), Martha Perez (Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, Estado de México, San Salvador Atenco), Clemencia Correa (D.F.), Yunuhen Rangel (Comunicación e Información de la Mujer AC., DF), Lucía Lagunes Huerta (Comunicación e Información de la Mujer , DF), Cirenia Celestino Ortega (Comunicación e Información de la Mujer , DF), Alejandra Ancheita Pagaza (Proyecto Derechos Económicos Sociales y Culturales, DF), Elga Aguilar (Comité Cerezo México, DF), Eréndira Cruz Villegas Fuentes (Incide Social, Frente de Protección a Periodistas, DF), Dolores González (Serapaz, DF), Tania Ramírez Hernández (HIJOS, DF), Josefina Chávez (Cuadernos Feministas, PRT, DF), Andrea de la Barrera Montppellier (Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez A.C., DF), Marusia López (Asociadas por lo Justo, D.F.), Andrea Medina Rosas (Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez A.C., D.F.), Orfe Castillo (D.F.), Laura García Coudurier (Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer AC, D.F.), Erika González (Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer AC, D.F.), Carmen Morales (Sociedad Mexicana Pro Derechos de la Mujer AC, D.F.), Alejandra González (Tlachinollan, D.F.), Irma Estrada Martinez (Tribunal Internacional de Conciencia, DF)

viernes, 1 de octubre de 2010

CUANDO DOLORES GRITO

CUANDO DOLORES GRITO
DRA. SANDRA PENICHE QUINTAL
Era un sábado por la noche de un mes de septiembre, donde la quietud y el sonar de múltiples insectos arrullaban el sueño de pobladores. Ya todos acogidos en sus casas, plácidamente dormidos, irrumpe unos toquidos en el postigo: “Don Pancho, Don Panchito, abra, abra Don Pancho…”
Para el domingo en la tarde, nadie respingaba, había silencio, pesar, se veían por diferentes lados grupitos de entre 3 y 5 señoras, tres o cuatro muchachas, en la cancha, un grupo mayor de muchachos y en la cantina, los borrachos de siempre.
El ambiente se respiraba cargado, como si el tiempo se hubiera detenido. Los corazones latían con fuerza, las voces por ratos subían de tono. El lenguaje corporal manifestaba algún desasosiego, algo que lamentar. En la cuadra del final, había llanto, resos, flores, una mesa como altar, la casa olía a limpio, a recién lavada. Esperaban los dos féretros…
Por qué tuvo que ser así?. Por qué pasó si apenas dos días antes fue a su consulta?. Porqué si hicimos todo lo que dijo el médico?. Por qué si llevó su control de cada mes?. Era tan joven, tan buena, quería terminar sus estudios y ayudar a sus padres, por qué tuvo que ser así?.
Meses antes, al salir de un festival escolar y rumbo al taxi colectivo para regresar a su casa, María fue rodeada por tres hombres jóvenes quienes la abordaron con toda clase de improperios, tocándola por todas partes aterrorizándola, hasta que una camioneta se acercó con un cuarto hombre. Con exceso de rudeza la metieron y huyeron hacia la carretera hasta un paraje donde la bajaron sin cesar de agredirla verbal y físicamente, con amenzas de muerte a su vida. Ahí, esos cuatro hombres, la despojaron violentamente de su ropa y mientras unos la sujetaban, otro la violaba entre carcajadas, insultos, escupitajos y mordidas además de los golpes en todo el cuerpo. A sus 16 años y sus 40 kilos de peso, vivió lo que jamás ninguna mujer a ninguna edad tendría que vivir. La violación tumultuaria de cuatro hombres. Y no, no están enfermos. La violencia no es enfermedad, es el uso irracional de la fuerza para someter a otra u otro en contra de su voluntad. La violación es un acto brutal para literalmente des-hacer a la víctima ya sea mujer o niño. La violación es un delito grave, tan grave o más que un asesinato.
María despertó muchas horas después en el monte, a cientos de metros de la carretera, la dejaron desnuda, con la ropa entre los matorrales hecha jirones. Estaba toda ensangrentada, con múltiples heridas, con la cara tumefacta de tantos golpes y mordidas, con la vulva, la vagina y el ano destrozados. Apenas si podía moverse, no podía llorar más, estaba en shock. Cuando recobró la conciencia estaba en el hospital…
A María le atendieron las lesiones, como no podía decir quiénes fueron, les pareció que no había denuncia que poner. María curó sus heridas físicas pero nadie le atendió las heridas de los sentimientos, de la psique, del alma. Nadie vió por su seguridad, por su integridad. Terrores nocturnos la empezaron a acompañar, no conciliaba el sueño, no podía descansar, tampoco salir, estaba desencajada, con la mirada perdida, con la vida en el vacío. María trató de apartar de su mente, de su memoria esas voces, esos cuerpos, esos movimientos que la lasceraron. Empezó a sentir que de sus entrañas brotaba pus, amarillenta, fétida. Se lavaba muchas veces por día pero ese horrendo flujo seguía saliendo. Poco después, le empezaron a doler los pechos, pero aunque todavía estaban un poco morados, ese dolor, esa molestia, era diferente. Su regla no le había bajado pero María no tenía cabeza para darse cuenta y su madre pensó que era por el susto, por el gran susto y la tristeza que era evidente. Cuando empezó con dolor en el bajo vientre y a notar que su orina estaba caliente y que le ardía orinar, la volvieron a llevar al hospital. Le dijeron que era una infección en la orina y le recetaron unos medicamentos que la hacían orinar de color naranja. Pero el flujo amarillento y a veces café o como chocolate, seguía saliendo. Y volvió al hospital. Por ultrasonido detectaron que tenía un embarazo de 11 semanas y como estaba embarazada, no le podían dar medicamentos. Ella dijo que no quería ese embarazo, pidió que se lo quitaran, pero le hicieron juicio sumario y la condenaron a parir. María fue condenada a la tortura. Desde entonces ya moría, transcurrió el tiempo y ella sin salir de su casa más que para ir a su control prenatal. No volvió más a la escuela, estaba en calidad de presa, sin aliento, sin esperanza, sin amigas ni amigos. Moribunda en su morada, sin afecto, escondida y negada a los demás. Sus párpados hinchados un día si y otro también ¡María deja de llorar que ya pasó! ¡Deberías de estar feliz por esa criatura regalo del señor!. María pensaba, ¿de cuál señor?, ¿de los cuatro o de uno sólo?. Y un pensamiento le hacía brotar sus lágrimas, extrañaba su voz, sus caricias, sus besos. ¡María mira cómo tienes de hinchados los ojos!, le decían cada vez. Y se acercaba el 8º mes, María una vez más con el doctor y éste le decía que todo iba bien, que después de tanto tiempo ya no había nada que llorar, que se pondría fea.
Ese día, cuando regresó a su casa, estaba esperándola quien la amaba. Sus ojos se desorbitaron al verla tan mal, en un estado deplorable. María rompió en desgarrador llanto, le contó todo y cómo no había podido escribirle desde que la violaron y la mataron en vida. Y se quedó a hacerle compañía. Hablaron de todo y de nada, las horas pasaron y anocheció cuando de pronto María convulsionó, su cuerpo se tensó, empezó a sacudirse y arrojaba líquido y espuma por la boca, sus ojos en blanco y la piel fría y sudorosa.
Don Pancho abrió la puerta y en su camioneta trasladaron a María al hospital. En el trayecto sobrevino una hemorragia. En el hospital fue todo tan rápido, las enfermeras tratando de encontrarle una vena y llamando al médico. Doctor, doctor, una emergencia, paciente con eclampsia convulsionando y sangrando. Minutos eternos…
Dolores lanzó un grito que se escuchó y sacudió al mundo entero cuando María murió. Una muerte prevenible, una muerte anunciada…más de una vida truncada.
Dra. Sandra Peniche Quintal.
PUBLICADO EN EL DIARIO POR ESTO EL 18 DE SEPT/2010